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  Los tratamientos contra la infertilidad
  25 de junio del 2007
 
   
Tuvieron que pasar 10 años para que Dolores y Raúl pudieran tener entre sus brazos un bebé. Detrás de la felicidad de hoy, está una década de tratamientos para vencer la infertilidad.

“Todo ese lapso fueron tristezas, tropiezos, engaños de parte de muchos charlatanes, porque acudimos a todo lo que a nosotros nos decían”, comentó
Dolores González.

Malos diagnósticos y terapias inadecuadas agravan el problema de infertilidad que en el país enfrentan 15 de cada 100 parejas en edad reproductiva.“Sí se ha incrementado por la alimentación, por las actividades cotidianas, la contaminación, el tipo de alimentos que estamos ingiriendo, la actividad que realizamos, el tiempo que, por supuesto, es esencial”, dijo Gerardo Barroso, especialista en reproducción asistida.

En la lucha contra la infertilidad, el tiempo es el mejor aliado o bien, el peor enemigo. En México, 80% de las parejas identifican el problema después de cuatro años.

“El número de años de infertilidad también es importante. O sea una pareja que tiene 2 años de infertilidad o 3 años tiene un mejor pronóstico que una pareja que tiene 15 años de infertilidad”, expresó Alexandra Bermúdez, directora médica de Concibe Reproducción Asistida.

Si a esto se suman factores como la búsqueda del embarazo a edades más tardías, la lucha es contrarreloj.

“La cantidad y la reserva de óvulos que tienes cuando ya tienes más de 35 años implica mayor dificultad en que se pueda lograr un bebé y no sólo es tener un bebé, sino también asegurarnos de que sea un bebé sano, con todas las posibilidades de que todo vaya bien”, indicó Felipe Camargo, director de Ingenes del Instituto de Fertilidad y Genética.

Estudios y análisis indicaran el origen de la incapacidad para concebir. El tratamiento a seguir deberá dar resultados en corto plazo.

“Una persona que viene a buscar un embarazo, lo tiene que lograr a la brevedad. No podemos estar esperando mucho tiempo. Cuando todo se ha planteado y funciona de la manera adecuada, en 2 ó 3 meses debemos de lograr el embarazo”, manifestó Silvio Cunio, director de Concibe Reproducción Asistida.

En ese tiempo, la pareja experimenta toda clase de sentimientos. Estudios del instituto valenciano de infertilidad señalan que el 90% presentan estrés y ansiedad.

“Esta oscilación entre la vergüenza y la culpa y también este deseo de tener un hijo y de cumplir con la pareja, la familia y la sociedad provoca una gran frustración de no llevarse a cabo”, agregó Lourdes Valdez Abascal, psicóloga especialista en infertilidad.

Emocionalmente hombres y mujeres enfrentan la infertilidad de manera distinta. En el caso de ellos está en duda su virilidad. Ellas se sienten culpables.

“Al basar mi felicidad en un bebé y no tenerlo ¿cómo para qué existo? Como mujer yo sentía que mi cuerpo no servía. Yo entre cada tratamiento me deprimía, no me quería levantar en las mañanas, yo nada más quería llorar”, aseveró Carmen Martínez Jover, presidenta de la Asociación Mexicana de Infertilidad.

Lo importante es tratar la infertilidad como un problema de pareja.

“El 50% de los problemas de infertilidad están dados por el hombre. Ha habido un descenso progresivo en las cifras de concentración y de movilidad espermática a través del tiempo”, informó Gerardo Barroso, especialista en reproducción asistida.

De acuerdo con los expertos, un alto porcentaje de las parejas con problemas para concebir pueden llegar a tener un hijo si se utiliza la técnica adecuada.


“Actualmente consideramos que más del 90% de las personas que tienen un problema de fertilidad ya sea fácil o difícil, tienen posibilidad de tratamiento, de lograr un embarazo”, aseguró Cunio.

“Las técnicas de fertilización in vitro ya son una gran familia de más de 20 tratamientos, donde incluso podemos llegar a detectar en embriones enfermedades, diferentes alteraciones, que implican el éxito de tener un bebé en casa”, añadió Camargo.

Sin embargo, los tratamientos son costosos. Algunos llegan a superar los 100 mil pesos, pero eso no importa para quienes consiguen el sueño de ser padres.

“Porque no hay que perder nunca la esperanza. Nosotros nunca la perdimos”, concluyó Dolores.
 
 
 

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